EXCEPCIONAL
¡Qué maravilla! El poder deleitarme de mi Graná después de haber permanecido fuera de ella durante 42 años de mi vida, viviendo en Estados Unidos y compartiendo la enseñanza de nuestra lengua, literatura, historia, arte y costumbres en distintos colleges y universidades norteamericanas.
Me gustaría felicitar al Sr. Morenodávila por su elegante locución a “Nuestra Semana Santa es excepcional”. Efectivamente, nuestra Semana Santa es excepcional desde cualquier óptico visual.
Comenzando con nuestros santuarios que acobijan a tantos y tantos maravillosos tronos e imágenes, podríamos realizar un libro de historia del arte de esos muy variados edificios que fueron erigidos para la oración del cristianismo.
Las imágenes que son zarandeadas con elegancia y pasos lentos bajo las andas de nuestros magníficos tronos a lo largo de las perfumadas calles granadinas (cada año menos engalanadas), son de una belleza excepcional y con un gran valor histórico-artístico, ya que la escuela de escultores granadina desde el Alto Renacimiento hasta nuestros días no tiene nada que envidiar a las escuelas de escultores Sevillanos, Murcianos o Castellanos.
La gran contribución a la arquitectura y escultura establecida en Granada por Diego de Siloe en el siglo XVI y continuada por Diego de Aranda, Baltasar de Arce, Diego de Pesquera, Pablo de Rojas, Alonso Cano, Rodrigo Moreno, Juan Martínez Montañez, Bernabé de Gaviria, Alonso de Mena, Pedro Bernardo de Mora, José de Mora, Diego de Mora, Torcuato Ruíz del Peral, Diego Sánchez Sarabia, Pedro Duque de Cornejo, Fernando Marín, Pablo de Loyzaga y José Navas Parejo fueron los artistas quienes establecieron, enriquecieron y ennoblecieron a la escuela de escultura granadina. Este distinguido grupo de escultores que con sus gubias y formones daban sentido, vida y belleza a las imágenes que vemos pasar a lo largo de las calles granadinas durante nuestra Semana Mayor, elevaron a la escuela de escultura granadina a un muy alto pedestal, con gran prestigio y excepcional nivel en la historia del arte.
El magnífico esplendor de la imaginería granadina, el señorío y devoción existente en nuestra Semana Santa, junto con los maravillosos marcos visuales que pueden ser admirados a lo largo de sus recorridos procesionales, tales como: El arco romano sobre el río Genil, el paseo de los Tristes, el palacio nazarita de La Alhambra, el Albaicín y el Sacro-monte, hacen de que estos recorridos procesionales estén llenos de embrujo, misterio y excepcional belleza. A esta ciudad y a su Cristo de los Gitanos fueron motivos de inspiración para la composición de este poema:

“MI CRISTO”
Que bella eres Granada,
que hermosa es tu Alcazaba,
erguida como ciprés
en abismo te levantas.

La campana de tu torre
en silencio se relaja,
de alegría y pena
a ver a Cristo que pasa.

A los pies de tu colina
las aguas del río bañan,
mi antiguo barrio moruno
donde mi Cristo descansa.

Frente al palacio de la Alhambra
los gitanos ya te cantan,
con hogueras se iluminan
las fachadas de sus casas.

Por las siete cuestas suben
los gitanos de las zambras,
y en la lejanía se oyen
los acordes de sus guitarras.
José M. Garzón

Granada es eso: misterio, encanto, embrujo y belleza, donde todos los sentidos se dan cita para que el granadino, el transeúnte y el visitante se pueda deleitar de una excepcional ciudad y maravillosa-ferviente Semana Mayor.
José M. Garzón

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