EL VIERNES SANTO GRANADINO: EL CAMPO DEL PRÍNCIPE, SU ENTORNO HISTÓRICO, ARTÍSTICO Y MONUMENTAL

EL VIERNES SANTO GRANADINO: EL CAMPO DEL PRÍNCIPE, SU ENTORNO HISTÓRICO, ARTÍSTICO Y MONUMENTAL

por

José Manuel Garzón Rubio

    

     Han transcurrido varios años desde mi regreso del otro lado del Atlántico; y cada día, los recuerdos melancólicos y las memorias de mi ya lejano pasado se hacen más presentes en mi imaginación.

     Las más de cuatro décadas ausente de la ciudad que me vio nacer siempre me producían una gran nostalgia de sus habitantes, calles, rincones, monumentos y su infinidad de tradiciones granadinas, tanto cívicas como religiosas, que yo mismo luchaba por mantener conmigo y no permitir que se esfumaran en el olvido.

     Los primeros años de mi infancia los pasé en el Solarillo de Santo Domingo,  la Plaza del Lavadero, los baños de Don Simeón, el Salón, el río Genil, la Plaza de Santo Domingo, el Colegio y Academia del Carmen, lugares de mis primeros estudios académicos, el Realejo con su Campo del Príncipe, donde la gran mayoría de los chiquillos nos dábamos cita para jugar a los trompos, al salto de la muerte, a las canicas (juego con que nos ensuciábamos las rodillas y que más tarde nuestras madres nos limpiaban con aquellos baratos tropajos y jabón Lagarto para dejarnos pulcras una vez más las rótulas de nuestro cuerpo; la  gallinica ciega, batirnos con aquellas espadas de madera que nosotros mismos nos construíamos; el juego del aro en el que dábamos vueltas y más vueltas al Campo del Príncipe con aquellas circunferencias de madera y su palo para empujarle a que la rueda rodase y rodase sin que ésta cayese al suelo; o jugar a la cañadul con aquellas perra-gordas de cobre que  le lanzábamos a la caña de azúcar  desde una distancia prudencial para ver quién la hincaba más veces, y de aquella manera obtener el trofeo tan deseado; son las memorias que mejor mantengo en mis neuronas  envejecidas cada día más y más,  por el transcurrir del tiempo.

     Todos aquellos pasatiempos infantiles eran vigilados por el famoso Cristo de piedra de Sierra Elvira que preside la gran plaza. El Cristo fue trasladado al lugar que hoy ocupa en 1682, y es conocido en la ciudad granadina como “el Cristo de los Favores’’.

     El campo del Príncipe, lugar que los árabes llamaron campo de Abulnest (de la loma), situado en la parte baja del barrio de la Antequeruela,  fue el lugar donde estuvo el cementerio de los judíos, y más tarde el de los árabes granadinos.  Aquí, existieron en el s. XVII la Casa del Arte Mayor de la Seda y algunas viviendas residenciales entre ellas el Hospital Militar—construcción de comienzos del s. XVI, un palacio antiguo que perteneció al Almirante de Aragón don Fernando de Mendoza, con magníficos techos y adornos mudéjares y renacentistas.  En este mismo lugar estuvieron ubicados  la Junta de Comercio y el Hospital de la Encarnación o de Santa Ana; años después, el edificio se transformó en la Escuela Normal, y en 1866, en Hospital Militar; y fue en este centro, durante mi servicio militar, el lugar donde permanecí por algún tiempo  recuperándome de mi leción cardio-vascular.

     En aquella época, el campo del Príncipe no estaba asfaltado, sino cubierto de tierra con algunas tabernas, tahonas, molinos y algunas carbonerías al rededor del mismo; era y es un lugar abierto para la contemplación de su magnífico entorno  monumental. En este lugar, pasé muchísimas horas de mi infancia, y siempre me cautivaba mirar al gran Cristo de piedra, con su muchas flores y velas que los “greñúos” devotos le ofrecían al de los Favores; y Éste, sentía yo, nos vigilaba a toda la chiquillería  protegíéndonos  de todo mal.

     Para el contorno de este lugar escribí un pequeño poema titulado

                        

BARRIO DE SAN CECILIO

Frente a la sierra, mi típico barrio
con greñúos de muchísimo respeto,
con el famoso Cristo en la plaza
y de soberbias mozas bien repleto.


Frente a la fecunda vega, mi barrio
iluminado por miles de estrellas,
donde todos los días suben y bajan
recuerdos de un extraordinario poeta.


Una tarde, le conoció mi padre en el barrio
en donde se encuentra la Antequeruela,
aquí tuvo su casa un gran músico
y caminó risueño el mejor poeta.


Con grandes ventanas bien adornadas
de geranios, hiedras, jazmines trepan,
perfumando las estrechas callejas
donde la luna de noche las riela.


Durante todos los viernes del año
los greñúos, postrados al Cristo rezan,
para solicitarle mil favores,
al milagroso Cristo que veneran.

 

     Al fondo, en la parte alta del campo del Príncipe y a la izquierda, se encuentran Torres Bermejas, la línea de fortificación de la Alhambra, a la que estaban unidas por el muro en que se abre la Puerta de las Granadas, de Pedro Vargas de Machuca.

     El pintor Gabriel Morcillo Raya (1887–1973) se estableció con su esposa, Encarnación Esteban, en el Carmen de Nuestra Señora del Rosario, en la calle Plegadero Alto, que sube a la “Fundación Rodríguez-Acosta”.  Morcillo fue profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Granada, desde 1927.  En la década de 1940 fue director de esta Escuela.  La familia, especialmente las mujeres de la casa, promovieron unas tertulias amistosas, artísticas, que contribuyeron a llenar el vacío cultural de la Granada de la posguerra.

     Gabriel Morcillo Raya llegó a ser retratista extraordinario y uno de los mejores de la España de su tiempo.  Fue pintor de cámara de Francisco Franco desde 1955 hasta 1960. Pintor figurativo y colorista especialmente con los tonos amarillos, azules y carnosos. Entre sus discipulos se encuentran Rafael Revelles, Miguel Pérez Aguilera, Nono Carrillo, José Guerrero, Manuel Rivera, Manuel Maldonado, Claudio Sánchez Muros, Mari Pepa Caso, Marisa Castilla y otros muchos más.

     El esbelto y elegante carmen blanco de otro pintor granadino “José María Rodríguez Acosta’’, construido entre 1914 y 1928, para su propio estudio, es el lugar donde se conserva una muy buena colección de sus propias pinturas, y muchas otras obras de arte que el artista iba coleccionando durante sus muy diversos viajes por el mundo. A todos los niños nos cautivaba aquel carmen, y hoy día, está considerado como uno de los edificios históricos más importantes de su época.  En la actualidad, el carmen es conocido como ¨Fundación Rodríguez-Acosta¨ y fue declarado monumento Nacional en 1982.

     El hotel Alhambra Palace se sitúa en la parte alta de la colina, a 800 metros de altura sobre el nivel del mar, con sus espléndidas terrazas, desde donde se pueden admirar unas maravillosas vistas panorámicas de la ciudad, y a los pies de las mismas la gran plaza del Campo del Príncipe con su Cristo de los Favores.  El hotel fue mandado construir por Don Julio Quesada Cañaveral y Piédrola,  duque de san Pedro de Galatino, amigo íntimo de mi abuelo paterno Don Manuel Garzón Ortega, quien lo inaguró junto con Don Miguel Ruíz en 1910.  El hotel, con un teatro, casino, salón de té y toda clase de confort y comodidades para aquella época, que serían la envidia de muchos hoteleros nacionales.  Es en las terrazas de este hotel donde encontramos uno de los palcos presidenciales más importantes para poder observar la gran panorámica de la ciudad granadina, junto a la multitud de personas que se dan cita en el Campo del Príncipe a las tres de la tarde cada Viernes Santo.

     Frente al hotel Alhambra Palace, y en la cuestecilla de Matamoros número 1, se encuentra la casa donde vivió el insigne compositor, director de orquesta y maestro gaditano Manuel de Falla con su hermana María del Carmen, desde 1920 hasta noviembre de 1939, fecha en que dejaron definitivamente su residencia granadina para no volver jamás.  El compositor falleció en Alta Gracia, en la provincia argentina de Córdoba, el 14 de noviembre de 1946.     

     Manuel de Falla compuso maravillosas piezas musicales tales como “Noches en los jardines de España”, cuya primera parte dedicó a los jardines del Generalife; “El Amor Brujo”, composición musical que se inspiró en los gitanos y en las cuevas del Sacromonte granadino, idea que le fue ofrecida a Manuel de Falla por la bailaora Pastora Imperio; “La Vida Breve”, “El Sombrero de Tres Picos”, “El retablo de Maese Pedro”, este último basado en los capítulos  XXV y XXVI del “Quijote” entre otras.  

     En la actualidad, la casa es un pequeño museo con objetos personales de este magistral compositor español de la primera mitad del s. XX.  Para el verdadero amante de la música, la casa es un lugar digno de ser visitado, donde se podrá gozar de una gran tranquilidad, paz y belleza.

     Otro lugar encantador, muy emblemático de Granada situado en la parte alta y a la derecha del Campo del Príncipe es el Campo de Ahabul, nombre dado por los árabes, y más tarde conocido como Campo de los Mártires, que fue lugar de prisión, donde los moros encerraban a los condenados en los silos o mazmorras abiertas en las montañas por Aben Alhamar para el almacenamiento de los cereales.  Años más tarde, aquí estuvo ubicado el Convento de los Mártires de la orden de los Carmelitas descalzos, fundado en 1573, y del que fue prior san Juan de la Cruz desde 1582 a 1588.  Su verdadero nombre es Juan de Yepes y Álvarez, nació en 1542 en Fontiveros, provincia de Ávila.  De familia noble, pero arruinada, tuvo que trabajar como enfermero en el Hospital de Medina del Campo, para más tarde estudiar en Salamanca, donde se ordenó de sacerdote en 1567.

     San Juan de la Cruz es una de las voces líricas más puras que jamás hayan existido en la literatura mística religiosa universal.  De sus obras más importantes hay que destacar  Noche Oscura del Alma, Canto Espiritual y Llama de Amor Viva. 

     Su fallecimiento se produjo en Úbeda, provincia de Jaén, el sábado 14 de diciembre de 1591, a los 49 años de edad, a consecuencia de una erisipela que apareció en su pierna derecha, y que degeneró en una septicemia. A pesar de que su pierna fue cuidada por el cirujano Ambrosio de Villareal, parece ser que no pudo cicatrizar por la entidad propia de la enfermedad y por la debilidad del enfermo, fruto de sus continuados ayunos.

     Cuenta la leyenda que San Juan de la Cruz plantó un cedro en el Campo de Los Mártires que, hoy día, sigue siendo un atractivo turístico del lugar.  

     Sin embargo, el edificio público que los chiquillos visitábamos con más frecuencia era, sin duda, el cine Príncipe, que apodábamos  “El Canuto”, nombre dado por la longitudinalidad y la estrechez  del local.  Fue en esta sala cinematográfica donde las películas del oeste americano  dejaron una gran mella en mi imaginación y fantasía, viendo aquellos grandes paisajes de Nuevo Méjico,  Colorado, Arizona, Nevada, Utah y Texas que  nos mostraban a través del celuloide y deleitaban  a los niños de la época.  Muchos años después, y durante mi permanencia en los Estados Unidos de América, tendría la oportunidad de visitar y admirar todos aquellos lugares que décadas antes había visto y admirado en las películas del oeste americano  en el cine “Canuto” en mi Granada querida.          

     La Iglesia de San Cecilio es el lugar donde se venera el Santo Patrón de la ciudad.  Todos los años Granada festeja el día 1 de febrero la festividad de su patrón, que según la tradición fue incinerado por los gentiles en el horno que se visita dentro de las cuevas de la Abadía del Sacromonte.

     La iglesia de San Cecilio fue construida sobre la base de la mezquita de la Antequeruela; y ésta, a su vez, fue levantada sobre la cimentación de un templo mozárabe.  Aquí, los cristianos sometidos celebraban sus cultos, en recuerdo de lo cual aún conserva esta parroquia privilegios de tocar una campana el Jueves Santo, al ponerse el Sol, para llamar a los fieles.  La iglesia se construyó con las piedras de las tumbas y los marmolillos de las mismas que habían sido trasladados desde el cementerio de la Antequeruela (donde estuvo el campo santo de los judíos, y más tarde el de los árabes granadinos) hasta este lugar entre 1528 y 1533 por el albañil Pedro Ríos y el carpintero Juan del Castillo. La fachada de la iglesia data de 1533, y fue realizada por Juan de Marquina.  La iglesia es de estilo mudéjar y conserva obras de Pablo de Rojas, Alonso de Mena y José de Mora, junto con algunas   pinturas de Raxis y Risueño.

     La Contrarreforma estimuló el gran desarrollo religioso-artístico al resaltar el valor de las imágenes y el esplendor del culto. La iglesia se convirtió en uno de los más importantes mecenas del arte.  Son las imágenes de madera policromada de los altares y procesiones de la Semana Santa granadina  las que tratan de conmover a los fieles con su fuerte realismo y emotiva expresión.  Se usan para ello incluso vestidos, joyas y ojos o lágrimas de cristal que realzan el patetismo humano de estas figuras divinas, llenas de vida y agitadas por convulsiones de angustia o de éxtasis, y el aspecto más trágico (el de la Pasión de Cristo), que el pueblo granadino, como observamos en el Campo del Príncipe, siempre ha admirando el Viernes Santo de Pasión.

     La imagen del Cristo de los Favores se labra con motivo del agradecimiento al Altísimo por la escasa incidencia que tuvo una epidemia de peste bubónica entre los vecinos del Realejo (1679 y 1682).  Una vez finalizada la imagen (1682), y tras la creciente devoción la iglesia concedió 40 días de indulgencia a “todos los que rezaran el Padre Nuestro y un Ave María en dicho monumento” (Placa explicativa, en n. 12, C/ Plegadero Alto). La imagen, a la que los granadinos profesan un gran fervor religioso durante todo el año; y muy especialmente, el Viernes Santo, a la hora nona, cuando una gran multitud de granadinos se dan cita en esta gran plaza para solicitar tres favores del Cristo, y dice el dicho popular que uno de los tres siempre lo concede.

     La Semana Santa granadina con sus numerosos desfiles procesionales se enorgullece de sus magníficas imágenes. Los escultores de la escuela granadina de gran creatividad y magnificencia son Pablo de Rojas, Alonso Cano, Alonso y Pedro de Mena, Martínez Montañez, José y  Diego de Mora, Torcuato Ruiz del Peral, José Risueño y otros muchos más.  Toda esta gran riqueza de  la imaginería religiosa granadina hace que nuestra Semana Santa tenga una mayor difusión en la Historia del Arte, así como una mayor universalidad.

     Nuestra Semana de Pasión llega a su clímax el Viernes Santo a las tres de la tarde, cuando una gran multitud acompaña a la Soledad de la Virgen desde su salida de la Iglesia de Santo Domingo, hasta su llegada al Campo del Príncipe, donde se situa a la Soledad  frente a su hijo el Cristo de los Favores.

     A las tres de la tarde del Viernes Santo, tras el rezo de los tres credos, el sonido de un cornetín que anuncia la hora nona es cuando se siente el gran fervor hacia este Cristo, en el latir de los corazones del pueblo granadino. El gran silencio, junto al ardor religioso que siente la muchedumbre en este emblemático y bello lugar de la ciudad, es un momento único en toda España.  Fueron  este lugar, y  este Cristo los que por mi fe y recuerdos de mi infancia, me inspiraron para escribir el siguiente poema.  

                

CRISTO DE LOS FAVORES


Gran Cristo de los Favores
que presides la gran plaza,
a ti te pido esta noche
que protejas mi esperanza.

A tus píes estoy postrado
como humilde penitente,
viendo sangrar tu costado
herido, siendo inocente.

Con tus pies atravesados
por un clavo fuertemente,
y tu cabeza inclinada,
inclinada por la muerte,

Te miro, y no te comprendo,
te miro, y no dices nada,
mas quisiera que dijeras
“tu alma está perdonada”.

 

     La Cofradía del Señor de la Humildad, Soledad de Nuestra Señora y Dulce Nombre de Jesús, como así se conoce en el ambiente cofrade granadino, tiene su salida procesional de la Iglesia de Santo Domingo lugar del enlace matrimonial de mis padres,  así como de mi bautismo, donde pasé al mundo de la cristiandad, allá por los años cuarenta.

     La Iglesia de Santo Domingo  perteneció al convento de Santa Cruz la Real. Fue fundada  por los Reyes Católicos por cédula de 20 de marzo de 1492.  Aquí, estuvieron ubicadas las huertas de la Almanxarra mayor y menor, propiedades de la Reina Horra, madre del rey Muley Baudili, y la huerta de Geninataubin, que había pertenecido a la esposa de Muley Baudili.

     La iglesia se comenzó a construir en 1512, es de cantería y de estilo gótico, junto a otros estilos. Tiene forma de cruz latina; en su nave hay diez capillas con bóvedas de crucería y arcos ojivales y semicirculares.  La bóveda del coro es gótica, con arco carpanel, y luce escudos de los Reyes Católicos y de Carlos I de España y V de Alemanía.

     Frente a la fachada de la Iglesia de Santo Domingo, se encuentra la plaza del mismo nombre, presidida por  uno de los hijos predilectos de la ciudad granadina, fray Luis de Granada, cuyo nombre de pila fue Luis de Sarriá. Nació no muy lejos del convento dominico de Santa Cruz la Real de Granada, en una casa de vecindad que en la ciudad era conocida como la “Casa de Paso” por tener acceso a dos calles muy cercanas al Campo del Príncipe: la calle de Santiago, y la calle Molinos.  En aquella humilde casa en 1504, nació fray Luis de Granada uno de los más relevantes escritores  de la prosa del Siglo de Oro. 

     Los padres de Luis, de origen gallego, se habían ubicado en Granada, años después de la Reconquista de la ciudad por los Reyes Católicos el 2 de Enero de 1492, o el día 4 del mes Rahib, del 897 de la Hégira. 

     Luis quedó huérfano de padre a la edad de 5 años. Su madre ejercía la profesión de lavandera en el convento dominico muy próximo a su hogar; y desde muy pequeño fue protegido por el conde de Tendilla, (alcalde de la Alhambra en aquella época), por la vivacidad e inteligencia deslumbrante que Luis ya mostraba a tan temprana edad.

     Fray Luis de Granada fue un gran humanista, teólogo y uno de los grandes oradores de la orden dominica.  Su producción se puede agrupar en varios apartados, según el P. Huerga:  (A) espiritual.  (B) apologética.  (C) hagiografía y (D) oratoria Sagrada.  No obstante, sus dos libros capitales son  la Guía de pecadores (Lisboa, 1556), y el Libro de la oración y meditación (Salamanca, 1554).  En su estilo literario existe una gran abundancia verbal, y belleza en su lenguaje, por su colorido y variedad, plagado de imágenes y muchísimas alusiones metafísicas.  Sobre su gran obra se basaría gran parte de la literatura mística y religiosa española.

     Este insigne místico español, que nació en Granada, y vivió en ella por muchos años, residió en Badajoz, Córdoba, Sevilla, Valladolid y Lisboa, donde falleció en 1588. Su estatua está en la Plaza de Santo Domingo, desde donde contempla al pueblo de su ciudad natal.

    Desde esta iglesia y su plaza,  se inicia la procesión de la Cofradía del Señor de la Humildad, Soledad de Nuestra Señora y Dulce Nombre de Jesús.

     La Cofradía fue fundada en el año 1926, en la Parroquia de Santa Escolástica, Iglesia de Santo Domingo.

     El Viernes Santo, en el Campo del Príncipe es donde la Cofradía, únicamente con la Soledad de Nuestra Señora, quiere estar presente en la hora nona, arrodillada ante la efigie pétrea del Señor de los Favores.  Se cumplen esta Semana Santa 86 años de la primera salida procesional de la Virgen de la Soledad para participar en este acto del Viernes Santo granadino.

      La Virgen representa la Soledad de María, sentada al pie de la cruz. Es una imagen de talla completa, realizada por Manuel González de los Santos a principios del siglo XIX. La Virgen mantiene sobre su mano derecha un paño de pureza que descansa en su regazo, donde sostiene la corona de espinas y los clavos de la crucifixión.  Su rostro es de una delicada   belleza y manifiesta su gran dolor. Como característica de la escuela escultórica barroca granadina, su policromía es seria y sin efectos dorados. Otra característica del barroco es la línea diagonal que traza el blanco sudario, salpicado tan sólo por leves toques de sangre. Junto con el manto presenta cierto barroquismo en la disposición de los pliegues, algo duros, que sirven para resaltar lo primoroso del rostro y las  manos de la imagen.

     También se puede ver una magnífica talla de un ángel con unas tenazas en sus manos, como único testigo de la Soledad de Nuestra Señora.

      En la actualidad la cofradía consta de unos 800 cofrades y su hermano mayor es Antonio Manuel Pavón.  Los hábitos de la cofradía son negros con capillo de raso morado y cíngulo rojo.

    El itinerario procesional es el siguiente:  Plaza de Santo Domingo (13.45 horas), Carnicería, Plaza de Fortuny, Plaza del Realejo, Santiago (14.05 horas), Jarrería, Molinos, Huete, Campo del Príncipe (paseo central), Monumento al Cristo de los Favores (14.50 horas), Campo del Príncipe (paseo central), Huete, Molinos (15.30 horas), Plaza del Realejo, Carnicería, Plaza de Santo Domingo, a su Templo (16.00 horas).

     Cuando esta celebración simbólica religiosa concluye después de la hora nona, y la gran multitud comienza a  dispersarse, observo, en los rostros de muchos de los allí presentes, la fragancia y tranquilidad espiritual experimentada por muchos de ellos en este emblemático lugar granadino del Campo del Príncipe, en esta tarde del Viernes Santo.

     El autor de la novela “La Dama de las Camelias” Alexandre Dumas, 1846, escribió sobre Granada: “No hay lugar en el mundo con tal fragancia repartida en tan pequeño espacio, con tanta frescura y con tantas ventanas abiertas al Paraíso”.

      También, el historiador árabe Aben Aljathib, describe minuciosamente la ciudad de Granada, a la que Abulwalid Axxocundi califica de “recreación de los ojos y satisfacción de las almas”.

      Este es el caso del Campo del Príncipe, lugar que, unido al gran fervor religioso del Viernes Santo granadino, junto a la magnificencia de su entorno histórico-artístico y monumental, sigue siendo hoy, tan emocional y bello, como yo lo he recordado durante tantas décadas.

 

     José Manuel Garzón Rubio

     Catedrático Emérito de Filología Hispana y Historia del Arte

     de Culver Military Academies

     Culver, Indiana, EEUU

 

 

 

Bibliografía

 

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     María Vicenta Barbosa García y Manuel Ruíz Ruíz, “Itinerarios por El Albayzín”, Gráficas Alhambra, Granada,???

     Antonio Gallego y Burín, “Granada, guía del viajero” (Segunda Edición), Imprenta de José María Ventura Hita, Granada, 1950.

      Ángel Ganivet, “Granada la Bella”, Editoral Albaicín, Granada, 1968.    

      Manuel Gómez Moreno, “Guía de Granada”, Imprenta  de Indalecio Ventura, Granada, 1892.

     Rafael Hierro Callejas, “Granada”, Editorial Everest, S.A. León, 1983.

     Francisco Izquierdo, “Guía Secreta de Granada”, Al-Borak. S.A., de Ediciones,  Madrid, 1977.

     Nicolás María López, “El Veneno de la Alhambra”, Imp. Gómez, Madrid, 1971.

     Diego Marín, “La Civilización Española”, Holt Rinehart and Winston, New York, 1961.

     Luis Seco de Lucena, “Plano de Granada Árabe”, Imprenta de El Defensor de Granada, Granada, 1910.

     Emilio Villar Yebra, “Granada Insólita”, Ediciones Albaida, Granada, 1998.

  

 

     José M. Garzón Rubio--es autor de innumerables artículos, ensayos y poemas en Estados Unidos de América y España, entre otros:  “Cronología de Pablo Ruiz Picasso”  Sur, (Málaga, España, 9 de agosto de 1981);  “Picasso en el museo de Chicago”  Sur, (Málaga, España, 25 de octubre de 1981);  “La   infancia de un genio”  La Comunidad, (Los Ángeles, California, EE.UU, 25 de octubre de 1981); “Primera década de la muerte de un genio”  Sur,  (Málaga, España, 8 de abril de 1983);  “A diez años de la muerte de un genio”  Mundo Artístico,   (Los Ángeles, California, EE.UU, 7-13 de abril de 1983);  “Picasso, 17 años después de su muerte”  Sur, (Málaga, España, 4 de noviembre de 1990);  “Las mujeres en la vida de Picasso”  Sur, (Málaga, España, 11 de noviembre de 1990);  “Picasso y Gertrude Stein, su amigo inmortal”  Sur, (Málaga, España, 18 de  noviembre de 1990);  “Cifras escalofriantes por las obras de Picasso”  Sur, (Málaga, España, 25 de  noviembre de 1990);  “Última visita a su ciudad”  Sur, (Málaga, España, 10 de  octubre de 1992);  “Picasso his last visit to Málaga”  Sur,  (English Edition, Málaga, España, 29 de  abril de 1994);  “Picasso and the bull in art”  Sur, (English Edition, Málaga, España, 27 de  mayo de 1994);  “Picasso y los toros” Picasso vuelve, Sur, (Málaga, España, 27 de  noviembre de 2003);  “Expresiones e Ideologías Políticas en la Pintura”  Un año después, Sur, Málaga, España, 27 de octubre de 2004. “Ciento veinticinco años del nacimiento de Picasso” Sur,  (Málaga, España, 25 de octubre de 2006);  “Excepcional” Ideal, Cofradesgranada, (Granada, España, 4 de marzo de 2010); “Granada,  radiante en su primer día de Pascua” Ideal, Cofradesgranada, (Granada, España, 29 de marzo de 2010); “Agradecimiento” Ideal, Cofradesgranada, (Granada, España, 6 de abril de 2010);  “El radiante sol del Sábado de Gloria en Granada”  Ideal, Cofradesgranada, (Granada, España, 27 de mayo de 2010); “Virgen de las Angustias”  Ideal, Cofradesgranada, (Granada, España, 29 de noviembre de 2010); “Granada,  su Miércoles Santo y su Cristo de los Gitanos” Ideal, Cofradesgranada, (Granada,  España, 22 de marzo de 2011); “Ofrenda floral a la Patrona Granadina” Ideal, Cofradesgranada, (Granada, España, 23 de septiembre de 2011); “Granada, su Historia, y su Semana Santa” Ideal, Cofradesgranada, (Granada, España, 9 de marzo de 2012); “El Lunes Santo, La Magdalena, y Nuestro Padre Jesús del Rescate” Ideal, Cofradesgranada, (Granada, España, 29 de marzo de 2012); “Granada; El Cristo Del Silencio, su Entorno Artístico, Histórico y Monumental” Ideal, Cofradesgranada, (Granada, España, 29 de marzo de 2013) y  Dekarytmo, Juglares del S. XXI,  Imprenta del Carmen, Granada, España, 2013.

 

 

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